Paciencia

XanicB

Por Alejandra Xanic*

Querría hacerme chiquita y estar ahí en el primer día de trabajo de la nueva asistente del doctor. Escuchar las indicaciones que recibe de la empleada más añosa, acerca de los usos y costumbres de la casa: “El doctor lo toma con dos de azúcar, no le gustan los escotes y agenda citas cada 20 minutos”.

Imagino que la novata se morirá de vergüenza los primeros días, pero a la semana se instalará sin aprietos frente a la legión de clientes que se retuercen en el sillón, y que cada cuanto le ruegan: “¿Ya llegó?” “¿Faltará mucho?” Ya conocen la respuesta, pero ir al frente es su abnegada protesta.

Me pregunto si en el entrenamiento le explicarán por qué es tan buena idea comprimir tres o cuatro citas en una hora. ¿Hay una meta de ingreso diario para el jefe? La aritmética no tiene por qué ser el fuerte de ningún doctor –válgame, que de poco le servirá para un diagnóstico–, pero ¿tres citas en una hora? En esas salas de espera me transformo en vaca. Me pongo a rumiar sobre la avaricia de los médicos.

En una ocasión me topé con un hombre que dijo saber cuánto tiempo esperábamos los pacientes de consulta privada en México. Este empresario estudió este y otros aspectos de la experiencia del paciente, pues quería convencer a las farmacéuticas y a los médicos de que compraran unos revisteros con publicidad y revistas de fechas recientes.

La idea primero me atrapó –la colección de revistas viejas siempre me ha parecido una prueba más de codicia–. Pero el hombre y su propuesta cayeron de mi gracia en cuanto me compartió su dato, para el tiempo de espera promedio en consultorios privados: 15 minutos. No le creí, pero tampoco encontré datos para la consulta privada en México, y los datos disponibles acerca de la espera en IMSS y Salud varían mucho. Los estudios para hospitales y clínicas de gobierno indican que la espera es siempre más larga que la cita.

Alguna vez tomé un curso con una pareja de lingüistas, que nos explicaron cómo todas las lenguas tienen un uso similar de las consonantes, y cómo las consonantes son LAS portadoras del significado. Nos mostró cómo las palabras para denominar a la “mamá” y a la posesión, tienen “m” casi en todas las lenguas.

Busqué qué términos usan en otros idiomas para la palabra “paciente”, y encontré más coincidencia que las consonantes. La palabra que usan en Rusia, en Alemania, en China, también comunica tolerancia, doliente espera. Como si en todos los consultorios y hospitales se reprodujera esa misma relación asimétrica.

Yo no he conocido a nadie así, pero un diario de Estados Unidos difundió la historia de una mujer que decidió cobrar a los médicos el tiempo que perdió en su antesala, pasados los 15 minutos de tolerancia que ella fijó.

La cara larga no funciona, en eso tengo experiencia ya; me pregunto si esta otra sanción sí. Yo, que soy más cobarde que guerrera, me inclinaría por comenzar con una rebeldía desde el lenguaje. Me daría cierto alivio escuchar a la asistente decir: “Le espera su impaciente de las 6, doctor”.

*Alejandra Xanic. Reportera chilanga-tapatía o tapatía-chilanga, el orden según se comporten la nostalgia por la brisa del atardecer, la familia y los amigos, o la afición al alto contraste de la capital. Está segura de que no hay experiencia de más armonía que la de dejarse llevar por el baile de un cadencioso son. Y no hay peor criptonita que la impunidad y la indiferencia. Querría perder el miedo a probar su suerte con una flauta transversa, y con barro fresco que gira en un torno y se transforma al más leve contacto con los dedos.

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  1. Me gusta eso de cobrarles a los doctores su espera, en mi caso le cobraría el doble cuando voy con niños, pues la espera de los pequeños impacientes es todo un reto! Bienvenida y muchas gracias por colaborar para el blog!
    Saludos

  2. Alejandra:

    Gracias por participar con las chicas del “Diarios en Tacones”… son geniales.

    Me identifiqué plenamente con tu aportación ya que un servidor tiene que estar visitando a un médico especialista y que nos hace esperar… hasta 2 hras y media.

    Una vez pensé que si solicitaba la primera cita del día eso podía cambiar…. solo cambio 30 mins.

    Otra ocasión pedí la cita que fuera la primera hora de la tarde.. 50 mins tarde.

    Llegue a la conclusión que si desde la primera cita llegaba tarde el señor se le va juntando el tiempo … así que era obvio que sus pacientes de la tarde-noche esperamos más aún con tiempo. Por mi trabajo siempre tengo que pedirla después de las 18:00 (y que por el mismo motivo son las más buscadas).

    El doc en cuestión está “rankeado” entre los 3 mejores especialistas en su ramo pero … ESO NO QUIERE DECIR QUE TENGAMOS QUE AGUANTAR TANTO ¿o sí?

    Finalmente… la necesidad que tenemos de los médicos hacen con sus pacientes lo que les venga en gana.

    Un cordial saludo y ojalá veamos muchas participaciones de tu parte.

    P.D. mi caso .. medicina privada, Hospital Ángeles – Querétaro. No digo nombres no vaya ser el diablo 🙂

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