Fin de año Roquero

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El año nuevo sí que fue un gran festejo en mi vida, lo sigue siendo. Este sí lleno de significado, un nuevo comienzo, la bienvenida de cosa nuevas y el amor siempre abundante de los Roquero.

Cada año, hasta un poco después de que mi abuelito se muriera, la llegada del 31 de diciembre era todo un acontecimiento. Cada familia: Zaballa, Gómez/Porter, Calvet, Brilanti, Duque y Roquero Ros, preparábamos un espectáculo para la noche de Año nuevo. A esos cinco se sumaba el show de los hermanos (5 mujeres y un hombre) y el de las primas (10 + las esposas de primos que se iban sumando a lo largo de los años), y si alguien más quería hacer algún show personal, como mi mamá y yo que hacíamos La niña de los cuentos (yo era la mamá, ella la hija a la que le contaba cuentos clásicos que mi mamá adaptaba con humor político), o cuando Mariuz e Ivette hicieron No te metas con mi cucú…

Cada show era como secreto de estado, nadie podía saber qué estaba preparando la otra familia, hasta el minuto en que se abría el telón y la voz de Robert Calvet presentaba el espectáculo. Él era el único que sabía qué locura haría cada familia. Era el encargado de la música y el audio, a veces hasta nos ayudaba a hacer las mezclas para cada numerito, otras sólo colaboraba con su increíble voz o nos prestaba música.

Luis y yo, que en diferentes épocas vivimos en casa de mis abuelitos, a veces espiábamos para ver qué iban a hacer los hermanos, por ejemplo. Nos hablábamos por teléfono, como cómplices de vida que hemos sido desde chiquitos, para compartir los secretos familiares.

Era tal la secrecía y los planes, que una vez los hermanos se fueron una semana a Houston para planear y ensayar su espectáculo (gran pretexto). Sobra decir que se la pasaron genial y regresaron ese 31 de diciembre, después de unos días de clases de baile, vestidos con shorts, camisetas y gorras, a completar el famoso Rap de los Roquero, que los Calvet habían presentado el año anterior.

Las historias y las anécdotas de cada show son infinitas, no me alcanzaría un post para transmitirlo todo. Lo que sí les quiero contar es de los Roquero, que además de que tenemos un apellido genial…que sí rockea, somos una familia increíble. Modestia aparte, por supuesto.

Miguel y Mariluz eran la cabeza y principales promotores del mueganismo familiar. Mi abuelito era el típico patriarca, padre celoso y abuelo amorosísimo, para quien lo más importante era la familia, y así nos lo transmitió a todos.

Tuvieron seis hijos (Celia (QEPD), Paquita, Mari, Cristi, Susi y Miguel), que además de guapos eran y son unos tipazos. De esos seis nacimos 18 nietos y, hasta ahora, van
34 bisnietos. Aunque sólo Marco, Mariano y Eduardo tuvieron el placer de conocer al bisabuelo.

Si de alguien he aprendido lo que significa la familia y el amor por los hermanos, es de los Roquero. Siempre unidos, tomando decisiones juntos, con votos y con argumentos, respetando cada una de las diferentes personalidades, y asumiendo cada uno su papel en la familia: la mayor, el hombre, la fuerte, la amorosa, la asertiva…

Celia se nos fue ya y la extraño; tía amorosa, rebelde, luchadora siempre.

Mari, mi madrinita, inteligente y culta.

Cristy, mi alma gemela, definitivamente.

Susi, amorosa a más no poder, siempre viendo el lado bueno de las cosas.

Miguel, tío/primo, alegre, divertido y siempre razonable.

De los primos, qué les digo, los Gómez y los Roquero son parte escencial de mi vida. Tan cercanos algunos como cualquiera de mis hermanos. Pero hablaré sólo de los Roquero esta vez:

Rafa, el mayor y comparza de Marco, mi hermano.

Francis, la mayor de las mujeres, y yo (la segunda) eramos súper unidas, fue mi modelo a seguir en la infancia y hoy es una mujer con una familia increíble, a la que no puedo más que agradecer y amar por el cariño incondicional que le tiene a Mariquita (aunque haya insistido cada día de los nueve meses de mi embarazo en que le pusiera María Francisca a mi niñita).

Luis, ya lo dije, mi cómplice de vida. Jugamos de niños, reventamos de adolescentes, nos contamos nuestros secretos y compartimos todo. Hoy, de adultos, lo admiro por el ser humano que es y por la familia maravillosa que tiene.

Robert Calvet, siempre musical y sonriente. Me indujo al americanismo en mi infancia por culpa de la famosa: “llevo en mi pecho los colores del América”…igual, lo sigo queriendo 😉

Mariuz e Ivette, siempre juntas, fueron mis compañeras eventuales de juegos en la infancia y buenas amigas en la adolescencia. Adultas nos vemos poco, pero nos queremos mucho.

Eduardo, admirable por su optimismo, sonrisa permanente y capacidad de hacer que su mundo siempre sea mejor para él y su familia.

Robert Duque, siempre formal, siempre amabilísimo e inteligente. Una delicia sentarme a platicar con él.

Ana Cristy, hermoso ser humano, gran mamá e hija amorosa y cómplice de su mamá.

Adri, compañera y pareja de baile de todos los años nuevos. Hoy, lejana en geografía pero siempre cerca de mi corazón.

Lara, Larita, nos reencontramos ya adultas, dulce, ordenada y una de las mamás más entregadas y amorosas que conozco. Un ejemplo a seguir.

Jessi, fuimos muy cercanas una época de nuestra vida. La admiro por valiente y por respetarse a sí misma por sobre todas las cosas.

Su, primas distantes en la infancia, por nuestras edades, hoy somos de las más cercanas, gracias a nuestras hijas, que ya heredaron el amor por las primas y son un par de comadres.

Martina, siempre cerca por el amor heredado de mi mamá hacia ella; hoy, además de primas, #mamástuiteras y cómplices en este camino de la maternidad.

Alonso, el menor, guapo como pocos y talentoso como el que más. Toda mi admiración por sus éxitos, su forma de vivir y de disfrutar de la vida.

Así los Roquero. Hoy menos unidos, desde que mi abuelito se fue y la vida los fue llevando por diferentes caminos y situaciones. Los años nuevos se acabaron, a veces nos reunimos los que podemos, otras no. Para mí, año nuevo es sinónimo de familia, risas, amor, compartir…de Roquero, pues.

¡Feliz 2014!

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  1. Sin muchas palabras por el momento; me hiciste llorar desde el principio. Extraño los shows y a la familia reunida.
    Te quiero mucho prima!
    Feliz año!

    1. Yo también los extraño ¿Te imaginas la felicidad de Julián, Lucía y María de hacer show en Año Nuevo? Nada más de pensarlo se me hace nudo en la garganta, jajaja.
      Te quiero.

  2. Mariela,
    Van varios de tus posts que leo pero este, por ser yo anexo cultural de los Roquero, me llega. Ya son poquito más de 22 años que tengo de conocerlos. Tuve el privilegio de conocer a los fundadores de esta familia y participar en los shows de año nuevo que, desde el primer año de casada quedo claro era Navidad con mi familia y Año Nuevo con los Roquero. Tengo memorias increíbles de las reuniones, fitness y años nuevos y lamento que, como bien dices, la distancia nos ha alejado. Me hubiera encantado que mis hijos disfrutaran más de todos ustedes y espero que pronto se haga una reunión con TODOS y te demos material para muchos posts mas.

    1. Y te tocaron muchísimos shows, qué padre que participaras con tal entusiasmo.
      A mí también me encantaría que María pudiera vivir esas noches tan divertidas con los Roquero.
      Un besote.

  3. Primita… Por supuesto la lagrima no faltó. Tantos hermosos recuerdos. Que divertido era el Año Nuevo. Ahora cada año al escuchar las campanadas una parte de mi regresa al Teatro de los Roquero y los recuerdo a todos con mucho cariño. Mis hijos han visto los videos de sus papás actuando y no paran de reír…Ahora no puedo sacar de mi cabeza el Rap de los Roquero! Jajajajaja.
    Gracias por compartirlo. Les mando un beso y Felíz 2014!

    1. Primita: jajaja, sólo porque estaba en Vallarta, si no, buscaba el Rap de los Roquero por todos lados para subirlo. Mi mamá tenía un cassette, lo voy a buscar para digitalizarlo.

      Besos, te quiero

  4. :: Yo soy uno más de los que se une al club de la lágrima fácil, tras haber leído tu post. Los recuerdos, la forma de relatarlo y esos piropos que no sé si merezco, me han hecho extrañar y añorar a la familia, hoy un poco más de lo normal.

    Yo solo espero que algún día nos demoras cuenta de el valor que tenía eso y lo enriquecedor que era y hagamos un esfuerzo para que nuestros hijos, lo puedan vivir y experimentar con la misma ilusión. Arriba los Roquero y arriba mi prima Mariela (de quien aprendí a disfrutar la vida).

    Te quiero y feliz año 2014!

    1. Los requetemereces.
      Gracias por tus palabras, ya apareció el nudo en la garganta, jajaja.
      Buena idea, organicémoslo entre los primos e invitamos a los papas/abuelos.
      Te quiero.

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