Mi noche preferida

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La cena de año nuevo ¡me encanta! En realidad no lo había pensando hasta ahora y creo que es el evento que más me entusiasmaba hasta antes de tener hijos y sus respectivos cumpleaños. Ni el mío me emociona tanto; ya sé, soy una defectuosa emocional.

Si bien el calendario que usamos en la mayor parte del mundo es el que estableció la religión católica hace 2014 años, para mí tiene que ver más con ciclos: el que termina y el que empieza.

Me parece maravilloso tener la oportunidad de hacer un alto, recapitular lo hecho y reordenar los proyectos y objetivos. Claro que ese momento de hacer corte de caja se podría hacer en cualquier momento, de acuerdo, pero qué mejor que hacerlo en compañía de una rica cena, risas, abrazos, uvas, brindis con champaña ¿Quién dijo champaña? o con sidra o con agua mineral, o con lo que sea, pero brindar.

Porque sí, creo es bueno ser felices, de preferencia la mayor parte del tiempo posible, desear que lo que viene sea mejor que lo que vamos dejando atrás, que nuestros cariños, nuestra familia esté mejor que antes, que los sueños de todos se cumplan, y que dentro de un año estemos de nuevo juntos.

A diferencia de la Navidad, recuerdo las cenas de fin de año de mi infancia, y ahí sí todo era brillo, risas, comida, mucha comida, juegos, rituales, música y baile.

Con la familia de mi papá, la cenas eran épicas y garantía de comer rico y harto. No he conocido mejor cocinera que mi abuela Lolita, había pavo relleno, pierna en adobo, ensalada, pan, postres, sidra…¡yummy!

Con mi familia materna también había comida rica pero lo mejor, sin duda, eran los bailes, las risas y los rituales con mis primos ¡Qué buenos recuerdos! Hacíamos el típico oso de salir con maletas, aventar monedas, ponernos calzones rojos, jajajaja. De-to-do.

Nosotros fuimos creciendo, teniendo novios, novias, esposas, hijos, otros planes; las abuelas se fueron haciendo viejas, los abuelos se fueron cansando y todo se fue diluyendo, pero aún así me sigue entusiasmando esa noche cada año.

Ahora trato de hacer mi propio ritual en chiquito con mis criaturas, mi compañero de ruta, mi mamá, su marido, mi suegra y los que a veces se suman.

Normalmente ahí sí me esmero: horneo, cocino, pongo la mesa, saco las copas, cuento las uvas, me pongo la ropa que más me gusta, ya no los calzones rojos (la verdad) me maquillo, me peino y pongo mi mejor sonrisa; repaso mis 12 propósitos y salgo decidida a pasarla increíble.

Este año, aunque estoy muy entusiasmada, decidí no mover un dedo para la cena; ha sido un año intenso, no les voy hacer el recuento exacto pero fue una montaña rusa en muchos sentidos. Lo más relevante fue que parí a mi tercer criatura, una bebé risueña, dulce e inteligente, estoy muy feliz, pero también muy, muy cansada y como atolondrada.

Ser mamá de tres pequeñ@s es algo que ha rebasado en muchos momentos mi capacidad física, así que decidí relajarme, aflojar el cuerpo y también bajarle un poco a mis expectativas personales de hacer todo, pues además los dos críos mayores están de vacaciones.

No quiero ser un ogro y menos en esta temporada, no quiero que mi hijo mayor recuerde esta fecha negativamente, así que decidí dedicarme a ellos estas vacaciones, de esta forma no se ponen ansiosos y yo no me estreso queriendo hacer todo.

En estos días de reflexión he llegado a la conclusión de que para 2014 tengo muchos proyectos, pero sólo dos verdaderos propósitos. El primero, ordenar todos los aspectos de mi vida (casa, finanzas, tiempo, salud, relaciones afectivas y ¡mis post! Jajaja

El segundo: ser feliz.

Llámenme loca, desubicada, irresponsable, insensible, pequeño burguesa y todo lo que quieran, pero no pienso gastar un coraje más por lo que hacen todos los demás.

Así pues, de verdad deseo que 2014 sea un buen año, para mí, los míos, los tuyos, los suyos y los nuestros.

¡Feliz año nuevo!

No Comments Yet
  1. Muy bien hecho! basta de vivir para los demás!
    Yo he pasado estas vacaciones muuuy agusto, descansada, libreeee hasta cierto punto, la mayor parte guardadita en mi casa sin necesidad de cumplir expectativas en otros lados.
    Te deseo lo mejor y mi admiración por ser mamá de 3, no sé cómo le haría yo!

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