Atreverse y ser feliz

verotipsA

Por Verónica Marmolejo*

“Porque todo lo vivido antes de los 40 fue mero ensayo”. 3 de diciembre de 2013.

Hoy salí a correr y caminar como todas las mañanas, el fuerte frío que llegó a partir de hoy a esta ciudad me hizo sentir, sí… así de simple: “Sentir” y recordar que estoy a poco de llegar al 5 de diciembre y entonces se cumplirán justo cinco años de que una enfermedad y una serie de medicamentos posteriores a los que resulté alérgica, me postraron en una cama por casi un mes, que desembocó en una recuperación aún más larga.

Tengo 45 años y aquello ocurrió cuando tenía 40, precisamente. Recuerdo el dolor en mis articulaciones, la garganta cerrada, las noches de escalofríos y fuertes fiebres, pero sobre todo tengo en mi mente bien clarito que quería seguir viviendo, ver crecer a mi hija y estar al lado de mi madre.

Hablé con la vida y le dije: “¡Dame otra oportunidad!” y me respondió: “Vas, pero ¡atrévete!”. Y simplemente le hice caso, desde entonces me he atrevido a hacer infinidad de cosas que antes no pasaban siquiera por mi mente.

Hoy, puedo decir que soy una mujer mayor de 45 años, madre, amiga, hermana, hija… que luego de pasar por momentos difíciles buscó hasta encontrar su caminito, lleno de cachitos de felicidad escondidos por ahí, bajo las piedras, detrás de una planta, en el cielo, por doquier, sólo es cosa de saber buscar.

Ahora entiendo que pasamos la vida queriendo hallar la eterna felicidad y que esta se da a cuenta gotas, cuando menos lo esperamos nos llega un poquito de ella y en nosotros está aprovecharla o dejarla pasar.

No cabe duda que la vida me dio otra oportunidad para seguir aprendiendo, hoy puedo decir que sé decir “sí” y “no”, sin tapujos; he dejado a un lado los miedos para simplemente sentir, acepto mis arrugas porque me recuerdan todo lo que he reído, también quiero mis canas porque son los testigos de mis pesares y las tristezas por las que he pasado.

Aprendí a no ser tan cruel conmigo misma, me quiero, me acepto, me gusto; sí, con el tiempo algunas partes del cuerpo se van aflojando y cayendo, pero a cambio mi ánimo y fortaleza va en ascenso. Después de todo, si no tuviera llantita, arrugas y canas, no podría comprobar que he vivido y he sido feliz?

Así las cosas, llegaré pronto al día en que cumplo cinco años de esta nueva etapa de mi vida en la que me he atrevido mucho más que en los 40 anteriores; he nadado en aguas heladas, casi he tocado las nubes, he volado, corrido, caído y me he vuelto a levantar; he llorado un año entero por un ser querido que partió, pero en contraparte aprendí a recordarlo con una sonrisa; he sentido el frío hasta los huesos y los rayos del fuerte sol sobre mi piel, he recorrido caminos de mi país y de muchos otros, mis ojos han visto maravillas… pero sobre todo, sigo viendo la sonrisa de mi hija cada día y aún tengo la fabulosa oportunidad de acompañar los cansados pasos de mi madre.

Aceptarse, quererse y a disfrutar porque la vida es un suspiro.

*Verónica Marmolejo Garduño. Blogger de viajes. Viajo por gusto y escribo en mis blogs mis experiencias al hospedarme, comer, comprar y visitar sitios atractivos por todo el mundo.
www.tipsdeviajero.com y www.tipsparquesdisney.com

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