Bye bye, Mujer Maravilla

pam1

La conocí a los seis años y quedé maravillada. Seguía puntualmente todas sus aventuras, me impresionaba su frondosidad; su cabello negro y sus botas rojas se volvieron una objetivo en mi vida.

Crecí y aunque dejé de verla en la televisión siempre la tuve presente. Alguna vez intenté ser como ella, me esforcé muchísimo y por un corto, cortísimo tiempo, lo logré. Salía de mi casa impecable, lograba todos mis objetivos y hasta me compré unas botas rojas.

También hacia lo imposible por complacer a todos, día a día luchaba para ser monedita de oro y obtener reconocimiento de todos por todo lo que hacía. Sí, acabé agotada, frustrada; jamás he sido monedita de oro, mucho menos la más popular como alguna vez quise serlo.

Dejé de intentarlo, dejé de esforzarme tanto; entonces conocí la paz, la tranquilidad de salir en tenis, de salir sin maquillaje, de ponerme unos jeans, y todo cambió. Después me convertí en mamá, olvidé que eso de ser perfecta es agotador e inalcanzable. Recaí. Me esforcé. Y de nuevo me agoté.

No, no voy a decir que todas las mujeres somos la mujer maravilla a su manera. Creo que eso es una mera justificación, una especie de disculpa con el mundo por no ser lo que se espera de nosotras.

Cada día me convenzo más de que en ese deseo de perfección hay mucha necesidad de sentirnos queridas, necesitadas, irremplazables, reconocidas. Me parece que ya hacemos suficientes cosas por los demás, como para encima hacer cosas extras para que nos quieran. ¿No suena insensato?

A mí sí. ¿Y si simplemente somos nosotras? ¿Si asumimos nuestras imperfecciones, así sin calificativos ni adjetivos? ¿Si reeducamos al mundo para que deje de etiquetarnos y adornarnos? ¿Si dejamos de decirnos “buenas” o “malas” a nosotras mismas? ¿Y si dejamos que los demás asuman sus expectativas sin que eso sea problema nuestro?

Sigo siendo fan de la heroína setentera, sin embargo desde ahora mis batallas las elijo yo; dudo mucho ganarlas todas pero así es la vida real y es más divertida que la otra, se los juro.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.