Nacida de mi corazón

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No dudo que hay muchos casos maravillosos y más mujeres maravilla, pero para mí el tema de la maternidad ya por el simple hecho de serlo es algo maravilloso; tener dentro de ti a ese ser formándose durante tantos meses y finalmente poder ver la perfección de cada parte de su cuerpo.

Es algo simplemente maravilloso y hay mil historias que se pueden cruzar para lograr cada vida, que pueden llegar a hacer de cada mujer una “mujer maravilla”. Pero, esperen, no todos los hijos crecen necesariamente en el vientre de su madre, hay quienes crecen en su corazón, hasta que finalmente se logra ese gran sueño que no necesariamente dura nueve meses. Esa es la historia de Carolina, a quien yo considero una mujer maravilla, que me permitió compartirles su historia y el texto que ella escribió para que algún día su hija lo lea:

“Cuando dos personas están destinadas a estar juntas, no importa el tiempo, tarde o temprano se encontrarán…

A mis 47 años, y después de dejar pasar una etapa de duelo de una separación matrimonial, ya con un patrimonio seguro y un trabajo que me permitiera tener más vida personal, tomé una decisión: un día al pasar, en la carretera a Veracruz, vi un espectacular que anunciaban el tema de la adopción, en él aparecían, de manera muy tierna y sugestiva, las manos entrelazadas de una mamá y un bebé. Pero lo que me conmovió más que cualquier otra cosa fue la frase que acompañaba la imagen: “Adoptar es un acto genuino de amor”. Entonces sentí un vuelco en mi corazón.

Me puse a investigar, pedí citas…no me salté uno solo de los requisitos, cumplí a cabalidad con ellos; tomé cursos, aprobé evaluaciones sicológicas y visitas de la trabajadora social.

Fue un proceso difícil, porque emocionalmente lo es. No sabes si resultará y tampoco cuándo ocurrirá. Así que esperé casi 12 meses a partir de que entregué todos los documentos; no te miento, varias veces estuve a punto de tirar la toalla.

Y así, de repente, sin esperarlo, el 23 de septiembre de 2013 recibí una llamada de la oficina de la Procuradora de Atención a la Infancia para presentarme en su oficina el 25 a las 9 am. Ahí estuve puntual. En la antesala con mi destino…y el tuyo. Ahí me dijeron que sería tu mamá, y que eras una belleza.

Fui a la casa hogar a conocerte esa misma mañana lluviosa. Y ahí, arrodillada frente a ti, te dije que habías nacido de mi corazón y posé tu manita en mi pecho para que escucharas lo fuerte de mis latidos. Te expliqué también que yo nacería del tuyo. Y de ahí en adelante empecé a visitarte todos los fines de semana. Fue un periodo extenuante para las dos. Tú te quedabas triste, y yo me iba impotente a nuestro hogar. Debo admitir que ese periodo sirvió para que ambas nos preparáramos. Yo acondicioné el departamento, me preparé mentalmente y tu fuiste queriéndome poco a poco.

Lo mejor de todo ocurrió el 1 de noviembre cuando me entregaron la constancia de que éramos viables como familia. Y empezamos a vivir juntas. Ese, hijita linda, ha sido el momento más fuerte de mi existencia, el más emotivo y el que durará en nuestros corazones por siempre.

Te amo, Marifer.”

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  1. Adoptar es un acto genuino de amor, qué bonita historia y así hay tantas más de bebés o niños que son rescatados para solo recibir amor que es lo que más merecen

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