Un sismo de coincidencias

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Por Mariam Ludim*

Transitaba el universo virtual sentada en mi cama, mientras mi amado dormía. Al filo de la media noche se estremeció el lugar. Con toda tranquilidad pensé que mi esposo, como de costumbre, movía sus piernas. Y es que noche tras noche, al girarse en la cama de un lado para otro, sus patadas provocan un sismo de una magnitud aproximada de 4.5 en la escala Richter, le denomino cariñosamente Happy Feet (pies felices). Así que cuando ese domingo 12 de enero sentí la sacudida, muy sosegada toqué sus piernas para darme cuenta de que estaban quietas. ¡Era un temblor de tierra! Lo desperté y seguimos nuestro plan de acción (que no es el mismo que recomiendan las autoridades): salimos corriendo hacia el exterior de la residencia.

Tras un tiempo prudente seguí mi ruta por el ciberespacio social. Me desempeño como comunicadora y quería ver, de inmediato, las reacciones tanto en el libro de las mil caras como en el pájaro azul. Las respuestas fueron instantáneas con comentarios como: “¿Tembló?”, “Ay, madre, ¿qué fue eso?”, “Adiós, sueño”, “A dormir con ropa”, “Hoy duermo con la mochila, zapatos, la Biblia y hasta el libro de meditaciones matutinas”.

Después los usuarios se concentraron en buscar información oficial de las agencias pertinentes y en publicar los datos recopilados. Luego, el tópico se convirtió en una tendencia de conversación mundial en las redes. Y finalmente se confirmó que se trataba de un sismo con una magnitud 6.4, uno de los más grandes en la historia de Puerto Rico, que hasta vibró en la vecina caribeña República Dominicana.

¡Con razón todos coincidieron! Tan sólo bastaron unos 10 segundos, el tiempo que duró el movimiento, para que toda una isla se desbordara en comentar sobre la situación y revelara, a través de la gran telaraña llamada internet, sus inquietudes, temores y, por qué no, hasta memes impregnados de sentido del humor.

Dentro de ese mar de actualizaciones en las redes, un comentario me llamó mucho la atención: “Resulta fascinante cómo las personas logran al unísono estar de acuerdo en algo que dura fracciones de segundos y para los asuntos prolongados se toman una sabática”. Estas expresiones que la compañera comunicadora Carolina Rodríguez Plaza publicó en su pared compartida, calaron profundo en mi alma. Si bien es cierto que la vida es un instante, son muchas las ocasiones en que invertimos esos momentos que nos regala el existir en conflictos, temor y discordia.

La espiral de violencia a nivel global es monumental. Leer los titulares de las noticias puede ser una experiencia de terror. Esto sin contar los estudios que reflejan los altos niveles de depresión individual y colectiva. Tal vez, por eso es que muchas personas alcanzan el punto de ignición a la menor provocación.

¿Y si coincidimos en la tolerancia?, ¿si coincidimos en la paciencia? ¿en la bondad?, ¿en el respeto? Juntando nuestras voluntades podríamos provocar un gran sismo de positivismo, y así estremecer y derrumbar los paradigmas ya aceptados de negativismo y brusquedad.

Si la intensidad de la buena voluntad es mayor de 6.5 grados hasta podríamos generar un tsunami: una gran ola de cortesía, de templanza, de armonía, de sana convivencia. A veces para construir, debemos implosionar lo que no sirve. Se moverán las cimientos de lo conocido para abrir nuevos espacios. Sí, temblará, y puede que nos asustemos, pero es necesario que continuemos caminando con pies felices (Happy Feet) en búsqueda de ese afortunado sismo de coincidencias productivas.

* Mariam Ludim. Desde 2008 se desempeña como directora de la Oficina de Prensa del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), de la Universidad de Puerto Rico (UPR), entidad en la que labora desde 2005 cuando comenzó como directora asociada. Previo a esto laboró en diferentes dimensiones de los medios de comunicación: jefa de redacción en una agencia de publicidad, reportera radial, ancla de noticias televisiva y prensa escrita. Es profesora universitaria de cursos de Maestría y dictó cursos de Recursos Humanos y Periodismo en la Universidad Interamericana y la Pontificia Universidad Católica. Tiene dos maestrías, una en RH y otra en Periodismo; además, posee un doctorado en Administración de Empresas con concentración en Gerencia por Argosy University/Sarasota, en Florida.

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  1. Excelente! Ojalá y pudiéramos coincidir más seguido y de una vez dar una sacudida de tanta negatividad y violencia, desamor e indiferencia.

    1. ¡Carolina! ¡Qué bueno verte por aquí! Gracias por regalarme tu post que me sirvió como hilo conductor para esta reflexión. Unamos voluntades para seguir coincidiendo en soluciones. Un abrazo fuerte del Caribe al Caribe. MLu

  2. ¡Wow, wow, wow!
    Quien diría que un sismo pudiera provocar pensamientos tan profundos y positivos. Te felicito de todo corazón y ojala que en este tiempo que nos ha tocado vivir, aunque sea breve, podamos experimentar ese sismo “utópico” en nuestro pequeño terruño. ¡Amén!

    1. ¡Joe! ¡Gracias por visitarme aquí! Aunque soy invitada me permiten recibir visitas así que bienvenido.

      Soy creyente del efecto multiplicador de la bondad. Así que movimiento a movimiento, paso a paso, podemos estremecer vidas y darles esperanza. Un ola inmensa de los buenos frutos: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y mansedumbre. MLu

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