Una gran mujer

julieta3

La mujer maravilla que yo conozco es de Hidalgo. Hace muchos años llegó al DF buscando una oportunidad de una mejor vida. Conoce el trabajo desde que se acuerda. Es trabajadora, mamá, abuela, administradora, psicóloga, enfermera, abogada, apoyo y sostén de muchos.

Tiene más hijos que los que se pueden contar con una mano y a todos los ha sacado adelante. Cuando ya no tenía que preocuparse por vestirlos, darles de comer y educarlos, le dejaron a cuatro nietos chiquitos para que se hiciera cargo de ellos. Y volvió a empezar de ceros.

Diario trabaja y organiza la logística para acomodar y encargar a los hijos, nietos y tareas de su casa. Se despierta a las 5 de la mañana porque siempre hay algo que hacer. A veces ir por leche, a veces cocinar, a veces lavar.

Trabaja todos los días ayudando a que las casas de alguien más estén limpias y ordenadas. Durante la jornada de trabajo recibe mínimo seis llamadas de su familia y las resuelve todas. Desde un descalabro, hasta qué van a preparar de comer en su casa, pasando por quién va a ir a recoger al menor de los nietos a la escuela.

Su tren es uno que no para nunca porque los fines de semana los aprovecha para hacer lo que no puede hacer entre semana. Siempre hace falta algo y el tiempo para descansar se hace corto.

Es una mujer centrada, ubicada, realista, que se cuestiona cosas y que muchas veces encuentra las respuestas en los libros; porque les aseguro que lee más que muchos de nosotros.

Por más problemas que tenga, nunca es víctima. Es el ejemplo que me enseña que cuando peor están las cosas es cuando más ganas hay que echarle.

Sus hijos le dicen que se retire pero ella siente y sabe que todavía tiene mucho por dar y enseñar. Cree que si detiene el tren, difícilmente arrancará de nuevo.

Así que, para suerte mía y de muchos, todavía nos queda mucho de esta mujer maravilla.

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