¿Y el orgullo?

julieta3

Me fui de hocico. Pero literal, y varias veces.

Resulta que siempre he sido de “articulaciones débiles”. Doy un paso un poco chueco y me voy de boca. Invariablemente. Me he dado unos trancazos toda la vida, de esos que duele más el orgullo que el golpe en sí.

De los peores que me acuerdo fue un día en pleno patio de la escuela y donde la concurrencia no era la más amable del mundo. Sonó el timbre y en plena corredera hacia el laboratorio, con libros y bata en los brazos, se me dobló un pie y azoté. ¿Habrá algo peor para una puberta que caerse a medio patio de la escuela? Bueno, que digo caerse, me fui de hocico sin poder meter las manos ya que las traía ocupadas. De los peores osos de mi vida.

Otro episodio que ha marcado mi vida y hasta mi sonrisa fue en un desmayo. Ahí sí, #nicomoayudarme. Estaba sola en el departamento que compartía con una amiga y estaba enferma. Sonó el timbre y cuando me paré a contestar, me desmayé. Lo siguiente que me acuerdo es haber abierto los ojos y ver todo chueco porque obvio, ya estaba tirada en el suelo. En eso con la lengua sentí un huequito en la boca. Bueno, un huecote, ¡me faltaban los dos dientes de arriba de enfrente! O sea, ¡los más importantes! Me vi en el espejo y no sabía si reír o llorar. Le hablé a mi hermano y a mi novio y cuando llegaron y abrí la puerta no pudieron mas que soltar la carcajada de verme chimuela a mis 26. Si, mis dos dientes de enfrente son postizos.

Los tacones me ha costado trabajo dominarlos y algunos todavía no lo logro. De las últimas caídas fue en tacones, lente obscuro, bolsa fashion y niño en brazos. De milagro no le pasó nada al hijo pero todo lo demás voló y mis rodillas quedaron bastante dañadas. Ahora ya saben por qué casi no uso faldas.

Nunca va a dejar de dar pena azotar en público pero te vas acostumbrando. Las rodillas como quiera pero ¿y el orgullo?

Cuando se caigan, sólo recuerden que siempre hay peores…

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  1. Uff yo soy de esas, aún conservo la dentadura pero mis rodillas aún tienen la cicatriz de la última caída que fue en la recepción de una empresototota.

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