Más vale prevenir

marielabuena

Nunca es de esas palabras que me cuestan trabajo, que prefiero no decirlas, o al menos, no en frases que tienen que ver con mi vida. Puedo decir: “Yo nunca plancho”, lo cual es cierto, pero prácticamente no digo: “Yo nunca me aventaría en paracaídas”. No me gusta esto de cerrarme las oportunidades, es algo así como crear expectativas pero en sentido contrario…

Lo que es cierto es que sin usar la dichosa palabra “nunca”, sí creo que hay algunas experiencias que ya no me tocará hacer en esta vida –a ver si en la otra–. Me explico: yo siempre quise aventarme del bungee, por ejemplo; hoy, siendo mamá de María ya no lo haré.

Me acuerdo que antes de ser mamá, mucho antes, cuando mis sobrinas tenían unos cinco años –la edad que tiene hoy María–, yo estaba por hacerme un tatuaje o me lo acababa de hacer. Entonces, Cons, mi cuñada, me dijo: “Yo nunca me haría uno, entre otras cosas, porque después ya no es seguro donar sangre, ¿y qué tal que alguna de mis hijas la necesita?” Confieso que no fui muy empática con su argumento y me pareció exagerada.

Hoy la entiendo perfecto.

Casi desde que salí del hospital de haber parido a mi chamaquita, me di cuenta que, así como por arte de magia, me había vuelto vulnerable. Desde ese día había un bodoque que dependía al 100 por ciento de mí. Nada podía pasarme. Ahí me cayó el veinte, grande y pesado: “Ahora sí tengo que ser más cuidadosa y precavida conmigo misma”.

Cuando María tenía poco más de un año empecé a ser freelance para la revista GQ, cubría viajes, el sueño de cualquier persona a la que le gusta escribir y viajar: te pagan por hacerlo y vas a los mejores lugares (casi siempre). El paraíso. Pero la primera vez que dejé a María y me fui 10 días a un recorrido increíble por Colorado, casi me da algo. Me acuerdo perfecto que en el aeropuerto, además de llorar mucho por dejarla tantos días, le mandé un DM a Eugenia (@LOMMX) para preguntarle qué tenía que hacer para que, en el caso de que a mí me pasara algo, mi mamá se hiciera cargo de María…No saben la angustia que me entró.

Cada que me separo de ella, y más cuando salgo de viaje –como ahora que vine a Londres por una semana– me entra una angustia horrible de qué sería de ella sin su mamá, o sea sin mí. Casi nunca pienso en algo que me dijo en este viaje un compañero de la chamba, cuando el avión en el que iba perdió el control y vio de cerca la muerte: “Lo único que pensaba era en que no iba a ver a mis hijos crecer”. Yo no pienso en eso, no muy seguido, yo me preocupo sobre quién y cómo se hará cargo de mi niñita. Entonces lloro, como en este momento.

Una amiga del papá de María falleció hace como un año, dejando a su esposo con dos hijos pequeños. Aunque ya lo había pensado desde que recibí la respuesta de Eugenia en aquel viaje a Colorado, hablé con mi ex y le dije que teníamos que dejar por escrito qué pasaría con María si algo me pasara a mí. Me dijo que sí…No lo hemos hecho.

Otro día platicando con Grace y con Ju hablábamos de hacer testamento e incluir ahí lo que pasaría con nuestros hijos si nosotras faltáramos. Por las características del trabajo y la personalidad del papá, yo preferiría que María se quedara con mi mamá, además de que me parece lo más natural: después de mí es la persona con la que más convive, se aman y son mejores amigas. Pero como no tengo una garantía firmada por mi mamá de que no se va a ir a vivir a la estrella –abuela y nieta se refieren así de la muerte–hasta que María tenga 25 años, al menos, pues tengo que pensar en el plan B…y acordarlo con su papá.

Sí, soy una persona fatalista –dicen que de ahí viene la colitis y la gastritis que me torturan– pero más vale pensar en todo. Más vale no aventarme de un paracaídas, lanzarme del bungee o volverme a hacer un tatuaje. Mejor cuidarme –sin llegar a los extremos–, disfrutar cada instante con mi niñita y bajarle un poco a la angustia de viajar sin ella.

Pero más vale nunca decir que nunca me va a pasar nada…

No Comments Yet
  1. Vaya, veo que no soy la única fatalista y sí, también la colitis y la gastritis viven en mí.

    Me pasa igual, me di cuenta que me cambió la vida hasta en eso, vaya, ni siquiera manejo tan rápido como antes, como cuando me ponía un cronómetro para ver en cuanto tiempo cruzaba un carretera y cada vez quería mejorar mi tiempo (ni yo misma sé para qué).

    Te mando un abrazo muy grande, te quiero!

    1. Jajaja, Les. Tienes toda la razón, esto de la maternidad nos cambia por todos lados.

      Besitos a ese príncipe, y a su mamá 😉

  2. ¡A mí también me pasa todo el tiempo! Cada que salgo de viaje, Ana se queda con mi mamá. A ella le encanta pero no puede evitar que cada que salgo, platiquemos sobre qué pasará con ella si yo ya no regreso. No sé si te sirva, pero tampoco tenemos la vida comprada y debemos asegurarnos que, no sólo con el papá, sino también con ella decides qué va a pasar.

    Algo que me aterra también es que algo me pase en la noche, que no amanezca, pues. Me imagino lo terrible que sería para Ana que algo me pasara y ella estuviera sola. Bueno, me acuerdo y, aunque no tengo colitis, se me hace un vacío en el estómago…

    Total, que mucha gente me tacha de cruel, pero a sus siete años, Ana sabe perfectamente que no sabemos cuánto tiempo estaremos aqui, que hay cosas que sí dependen de nosotros y cosas que no. Sabe que las cosas pasan, y que hay que seguir adelante. Por eso, hemos platicado infinidad de veces sobre el qué pasará si mamá ya no está: ella ha decidido quedarse con mi mamá (¡obvio!), y ya lo hemos platicado con el papá (que siempre dice “ya veremos, no pienses en eso”). También sabe perfectamente cómo marcarle a su papá o a mi hermana si algo me llega a pasar en casa, que no debe salirse y que no confíe en absolutamente nadie más hasta que llegue alguien de confianza.

    Le he dicho que aunque se sienta sola y desamparada, hay muchas personas que la aman, y que la que más debe amarse y fortalecerse es ella misma. (Y se me hace el nudo en la garganta nomás de escribir todo esto.)

    1. Tienes razón, Grace, a mucha gente le cuesta trabajo hablar del tema, pero por no hablarlo las cosas se quedan en el aire. En cuanto pueda, me siento con el papá de María a dejar este tema claro y ponernos de acuerdo para formalizarlo.

      Gracias por compartir.

      Un abrazo.

  3. Compatimos la misma preocupación. Te entiendo perfecto y nada como tener las cosas en orden, sabemos que salimos de casa, pero no si regresaremos.
    *corre a hacer cita con un abogado*

    Te mando un abrazo.

  4. Muy buen texto, y relajense chicas no son fatalistas sino realistas, precavidas las que ya actuaron, pongan todo en orden pero ya, lo único seguro en esta vida es “la estrella”, pues el no dejar indicaciones o acuerdos por escrito, genera muchos problemas para los que quedan, pues el dolor y el “yo se lo que es mejor para X o Y” no siempre coinciden y vienen los pleitos legales, por más amor o unión que haya, mejor que papelito hable.

    1. Gracias, Irlanda. A veces creo que exagero, pero tienes razón, no tenemos la vida comprada y hay que ponerlo en papel y hacerlo legal.
      Un abrazo.

  5. Yo tengo 2 pequeñas una tiene 11 y la otra 7, vivimos en una ciudad donde no tenemos familia ni mi marido ni yo. Hace como 5 años mas o menos en septiembre con eso de la promocion del testamento hicimos nuestros testamentos, en los cuales simplemente dice que los bienes y seguros que se tengan en ese momento los administrara yo en caso de que el falte y el encaso de que yo falte, pero principalmente lo que pusimos ahi fue que en caso de que los 2 faltemos por cualquier causa mi cuñada la hermana de mi marido queda como tutora legal de mis peques y ella se hara cargo de ellas y administrara lo que haya que hacerlo. Lo hablamos con mi cuñada y su esposo y aceptaron la idea en si ellos son padrinos de las mas peque de mis niñas. Fue una desicion un poco complicada de tomar pero lo hicimos pensando friamente en que mis papas y mis suegros no nos duraran mucho tiempo y fue mejor decidir que sean mi cuñada y su marido los que sean responsables del cuidado de mis niñas.

    1. Muchas gracias por compartir, Mony. Creo que debo de sentarme a platicar con el papá de mi hija y ponernos de acuerdo para hacerlo legal.

Leave a Reply

Your email address will not be published.