Ellos, los sindicalizados

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Todos los que sienten que pertenecen a la élite de los Godínez –por cierto, si alguien sabe de dónde salió decirles así porque hace algunos años no se oía, les agradecería muchísimo que me lo informen–, es porque muchos de ustedes no han trabajado en el gobierno por más de 15 años y no han visto la élite que son los sindicalizados ¡#gulp!

La primera vez que dije #gulp fue en mi primer trabajo en la UNAM que tiene un sindicato muy fuerte y empecé a tener tratos con ellos: las secretarias, los multicopistas, los de intendencia, etcétera. No tenía idea de la fuerza y poder que tenían hasta que me fueron contando y me fui dando cuenta con mis propios ojos.

Había una señora que era la archivista, pero resulta que sólo iba más o menos dos meses del año, todo lo demás tenía cuidados maternos (o más bien eternos), el ISSSTE le daba todas las incapacidades habidas y por haber, nunca entendí cómo le hacía porque yo fui un día muriéndome de gripa y me dieron una incapacidad ¡sólo por 3 horas! #noesdedios.

Algo que me impactaba era cuando la señora hablaba para avisar que no iba a poder ir, que tenía incapacidad, mi jefe todavía le decía: “Que se mejore”, o sea, ¿cómo? ¡#quealguienmeexplique!
Me acuerdo también cuando un día los sindicalizados no nos dejaron entrar a trabajar dos días quesque porque ya habíamos muchos de confianza, o más bien de desconfianza, porque ellos pensaban que nosotros estábamos en muy buenas condiciones #ensusmentes; cuando los más favorecidos eran ellos con los privilegios que tenían –y tienen–: nunca jamás en la vida los pueden correr aunque no hagan su trabajo, tengan pésima actitud o no se presenten a trabajar, porque el sindicato los protege, y no te atrevas a meterte con el sindicato porque hasta el Secretario o el Rector les tiene miedo #gulpgulpyrecontragulp.

Seguí mi camino por la senda gubernamental y en cada nueva dependencia que entraba seguía viendo la impunidad con la que se mueven estos ejemplares; en uno de mis trabajos, en la Dirección general en la que estaba no había tantos sindicalizados, el jefe se había asegurado de irlos moviendo, y los que estaban, la verdad que se alinearon bastante bien, todos trabajaban y cumplían. Pero un día se me ocurrió bajar al primer piso, a la caja de la Dirección general de Recursos materiales, donde la mayoría pertenecían al gremio, y bueno, hasta la guitarra estaban tocando…obviamente, no me atendieron y ni cómo quejarse o decir algo.

Como todos los sindicalizados tienen que usar el reloj checador, tienen tolerancia de 15 minutos o hasta media hora en la entrada, en la salida también pueden irse antes, así que 10 minutos antes ya están formados en el reloj para checar tarjeta; ni se te ocurra pedirles nada en esos minutos porque puede arder Troya.

Yo estoy de acuerdo con la existencia de los sindicatos y que surgieron como un triunfo de los trabajadores por hacer valer sus derechos, pero los niveles a los que hemos llegado en México están fuera de toda proporción y ya se salieron de control; se ha perdido toda la esencia que deberían tener para defender dignamente a los trabajadores.

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  1. Entiendo perfecto y a pesar de trabajar bajo el régimen sindicalizado, siento que no es lo mío, choco mucho con “sus prioridades”, creo que el fin debería de ser a favor de la empresa, pero “algunos” no lo ven asi. Afortunadamente he estado en lugares en donde he tratado de reducir el contacto con “esas personas” y me ha ido muy bien.

  2. Me hiciste recordar nuestros años en aquella Dirección y sobre todo de varios personajes como una tal Xiomara que se fue de incapacidad dos o tres años porque se lastimó las cervicales por el golpeteo del elevador, ¿qué tal? y su “plaza” se congeló, como si no se necesitara a alguien capacitados para realizar ese trabajo.
    Esa ha sido una de las situaciones más ridículas a las que me he enfrentado a lo largo de mi vida laborar, por cierto, uno aprende mucho de esos ambientes, sobre todo a trabajar bajo mucha presión porque te ponen todas las trabas posibles y a cumplir objetivos, porque a pesar de ellos, uno que es del bando de los “otros”, debe sacar el trabajo a como de lugar.

  3. Es una total mafia. Personas amparadas con que son sindicalizadas tienen canonjías que son imposibles de creer.

    Es una tristeza que tantos recursos humanos y materiales se desperdicien en una bola de seres flojos, atenidos, que no se dan cuenta que son SERVIDORES PÚBLICOS, y que su trabajo se lo deben a los impuestos que pagamos los ciudadanos.

    Una injusticia que el personal de confianza tenga qué hacer su trabajo y el de muchos de los sindicalizados que a lo único que se paran (cuando lo hacen) a su oficina es a calentar la silla.

    Qué lamentable que los jefes no puedan hacer nada para erradicar todos esos vicios.

  4. Totalmente de acuerdo, creo que la esencia del sindicalismo en México se ha perdido por completo. Ahora ahora se ha vuelto toda una mafia que lejos de beneficiar a las instituciones, las perjudican, no sólo por los recursos que se destinan al pago de sus salarios y sus numerosas prestaciones, sino además porque generalmente entorpecen el trabajo de muchos otros servidores públicos (porque si los hay, aunque no lo parezca) que si están comprometidos con su trabajo y con la función de las instituciones públicas con la sociedad. De ahí el término burócrata en forma peyorativa, sobre todo en las instituciones donde se brinda atención al público (trámites y/o servicios).
    Sin embargo, no todo el personal sindicalizado es malo y poco comprometido con su trabajo; existen aunque muy pocas excepciones, algunas personas que si desarrollan sus funciones con gran compromiso, sobre todo en las instituciones de salud, bueno, es mi experiencia.

    Saludos Marianita

  5. El “sistema”desvirtúa todo es una pena y casi imposible de revertir.
    Importante e interesante tu artículo, felicidades

  6. Que triste realidad, me hiciste recordar a esa persona que solo trabajaba dos días cada tres meses!!! lo que no me explico, es como logró jubilarse al 100% !!! Cuando uno siendo personal de confianza revisan que cantidad de incapacidades tuviste en todos tus años, para ver si estás en condiciones de jubilarte o sea haber si te autorizan la jubilación!!! Eso yo lo viví y fue algo muy fustrante. Desgraciadamente el sindicalismo es una mafia muy grande e imposible de corregir, se tapan unos a otros y así seguirá la vida de los sindicalizados, ocupando los lugares de gente que tiene disponibilidad de trabajar y que nunca podrán ocupar esas plazas por que están ocupados por gente hiperfloja: no hay vacantes!!!

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