Entre letras e historias rosas

janetbuena

Quería ser actriz o conductora de televisión o, por lo menos, locutora, como mi abuelo paterno, pero mis papás me prohibieron estudiar Actuación, así que opté por Comunicación para buscar hacer realidad mi segundo sueño, que hasta ahora no lo he hecho, pero no lo descarto y pronto pondré manos a la obra.

Antes de terminar la carrera, entré a Editorial Televisa () y fue ahí donde inició mi camino por el mundo de las letras, sin imaginar que pasaría los últimos seis años de mi vida en un periódico, con todo lo que eso implica.

Escribir es mi pasión y editar historias de otros es parte de mi día a día. Es algo que disfruto mucho, pero no es cosa sencilla, y no me refiero a tener que buscar el ángulo de la nota, pensar en un balazo distinto (el enunciado que ven al inicio de un reportaje y que, a grandes rasgos, presenta lo que van a leer) o cabecear. No, eso es fácil, y no porque esté en la sección de sociales –antes de que hagan cara, déjenme decirles que, contrario a lo que muchos piensan, el periodismo de sociales (no social) no es miel sobre hojuelas y de sencillo no tiene nada–, lo digo porque me cuesta un mundo despedirme de mis hijos cada mañana para irme a la oficina.

Justo un día antes de cumplir 30, o sea, el jueves pasado (léase insertando carita jalándose las greñas), platicaba con mi marido sobre lo mucho que me conflictúa esa parte.

Hay veces que quisiera dejar mi mundo profesional y dedicarme al hogar, pero desafortunada, o afortunadamente, como se quiera ver, mi madre no me hizo con ese chip. Hay otras, en las que pienso en trabajar como freelance, pero luego escucho las historias o veo los casos de amigas que no están profesionalmente activas y me doy cuenta que viven buscando oportunidades para reactivarse en el
mundo laboral, aunque no todas lo aceptan. Total, la conclusión siempre es la misma, falta conciliación.

Si me preguntan sobre mi trabajo ideal, mi respuesta sería: editar una revista, preferentemente de temas de salud o bebés, como bbmundo, y salir en un horario razonable (5 o 6 de la tarde) para compartir la tarde con mis hijos. Oh, sí, ya me vi.

También me encantaría conducir un programa en radio o televisión, ya sea un noticiario o uno de corte educativo.

Mientras eso llega, seguiré disfrutando lo que hoy hago y viendo impreso mi nombre todos los meses en el directorio de las diferentes revistas de Club, de Reforma.

Foto Janett

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