Verdad o mentira o memoria selectiva

¿Qué son nuestros recuerdos? Últimamente pienso que con el tiempo, la memoria me va jugando malas pasadas, sí, yo recuerdo algo de cierta forma y cuando lo platico con alguien que estuvo en el evento, ¡resulta que no fue así!

Hace tiempo que leí que la memoria es subjetiva y por tanto los recuerdos de un mismo evento puede variar de persona a persona, incluso tener sentimientos diferente u opuestos de una misma situación.

Justo ayer vi “Intensamente” y creo firmemente que todo adulto debería ir a verla, pero más allá de eso, esta película explica claramente como un recuerdo puede contener diferentes emociones en una misma persona, ¿de qué depende que nos quedemos con la versión linda o la no tan linda de un hecho? no lo sé, ni siquiera la ciencia ha logrado descifrar dónde y cómo se originan los pensamientos y los recuerdos.

Lo que hoy me queda claro es que no necesariamente nuestros recuerdos son una verdad absoluta, incluso me he llegado a topar con gente que al contarle algo dice “mentira, así no fue”, como dice Olsi, #PlopYRecontraPlop.

Bien dicen que la memoria es selectiva y, nuevamente, la película infantil, (aunque yo creo que es más para adultos, mamás y papás, sobre todo) pone esto de manifiesto, recordamos lo que más nos conviene y, ojo, no necesariamente son sólo cosas buenas, también los recuerdos tristes o dolorosos son subjetivos, algunos los memorizamos a lo largo de nuestra vida y hay otros iguales que desechamos.

Creo que tanto los recuerdos, como los pensamientos cotidianos, son tan subjetivos como los somos cada una de las personas y que no necesariamente son verdades o mentiras totales, pues incluso, lo que pensamos sobre cosas, personas, sucesos y demás, tiene una carga de juicios y prejuicios culturales, sociales, religiosos y hasta sexuales son construcciones muy personales que hacemos en nuestra cabecita loca a partir, básicamente de quiénes somos, de dónde venimos y cómo ha sido nuestra vida.

Así, que yo ya no me fío de mis recuerdos, procuro ya no hacer reclamos o echar culpas a diestra y siniestra, a veces lo logro y a veces meto las cuatro patas, pero de un tiempo para acá procuro estar más alerta sobre lo que defino como “mi verdad” o “las mentiras” que podría ver en alguien más.

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