Cambios

Siempre me había vanagloriado de hacer maletas en minutos, perfeccioné la técnica cuando a mi hija menor le dio influenza; en menos de 5 minutos tenía lista la maleta de peque mayor para pasar una semana con su abuela y que no lo contagiara su hermana.

El chiste consiste en organizar los cajones perfectamente; uno de ropa interior y calcetines, otro de pijamas, otro de camisetas y pantalones. De verdad lo más tardado era bajar a la cocina por el porta-cepillos de dientes y la pasta.

Nunca me imaginé que esa habilidad ahora fuera tan necesaria cada quince días que los peques se van con su papá. Eso de “¿Ya tienes las maletas listas?” parece mala broma; por supuesto que están listas, los que no estamos listos somos nosotros.

Los peques están emocionados por ver a su papá pero sé que les preocupa un poco dejarme solita (La última vez de plano mejor no estuve cuando pasaron por ellos para que no les costara trabajo despedirse). Y el domingo les cuesta dejar a su papá, la despedida dura varios minutos, le piden un día más a su lado y para mí es igual de triste ver esas caritas.

Como padres sé que buscamos que ellos tengan la mayor estabilidad posible en todo momento pero esto de ir de casa a casa como de hotel en hotel quiero creer que me pega más a mí que a ellos, pero es obvio que todos estamos en el proceso de adaptación de poner nuestra mejor cara en estos cambios y optimistas de que todo estará mejor pronto y que cada vez duela menos hacer las maletas.

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  1. Es extremadamente triste esta situación. La viví en carne propia y tan solo de recordarme se me pone la carne de gallina. Eso de que la parte más difícil es la del papa es un mito, pues los pleitos entre los papas a quienes más afectan es a los hijos.

    Como le dices a tu hijo que ya no quieres a la persona con la que le diste vida? Como le dices a tu hijo que tu madre es una P…. y que por eso corrió tras otro hombre? Como le dices a tu hijo que ya no aguantas a los papas de tu ex pareja?

    En fin, sin duda que hay muchos obstáculos por los que debemos pasar como pareja, y vaya que los he tendió que pasar, desde casarme por una religión, que en aquel entonces no era mas que una hipocresía a la máxima potencia para mi. El tener que aguantar que mis suegros quisieran una u otra cosa, incluyendo esa ES… región para mis hijos, aguantar que mi pareja fuma y yo no, que se fuera de borracho o parranda sin ni siquiera hablarme. En fin si nos ponemos a ver las cosas negativas de mi pareja uffff ni para que le sigo.

    Sin embargo el matrimonio o mejor dicho el vivir en pareja, no es más que eso, VIVIR EN PAREJA. El problema es que como buenos feligreses pensamos que por el solo hecho de haber contraído nupcias ante los ojos de Dios, mi pareja ya cambio, no tiene ojos para nadie más, siempre me va a ser completamente feliz y tendrá todo lo que yo quiero, cuando yo lo quiero y como yo lo quiera. Aaaa y que no se me salga del huacal porque entonces habrá problemas.

    Ojala que las nuevas generaciones que están por comenzar una nueva familia (VIVIR EN PAREJA) entiendan que el compartir la vida con alguien significa, compartir la vida con alguien y no querer cambiar a ese alguien para que haga tu regalada gana. El dia que el hombre sea capaz de ser un buen hombre y tratar a su mujer como una dama y ella a su vez comportarse como una buena mujer, ese dia habrá menos enfados en el matrimonio y mucho menos divorcios. Ojo esto incluye el entender que no porque estas casado estas castrado y también que no porque no estés castrado vas a dejar de respetar y amar a tu mujer.

    En fin eso de que es muy duro para los papas, es puro cuento de hadas, quien más lo está sufriendo en este momento son los hijos, y solo espero que realmente haya un poco de cordura para poder sanar tan grave herida que será muy difícil de olvidar.

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