Del “Mi amor” al “A quien corresponda”

Es impresionante todas las etapas por las que el amor pasa. El otro día comiendo con mis personas favoritas, mis hijos, le preguntaba a mi teen sobre los galanes, crushes y novios; siempre me hago bolas sobre qué sucede primero.

En la conversación se metió la chiquita de primero de primaria y con tono de experta me dijo: ¨Mamá, a ver, primero se gustan, es un crush, después son galanes y luego novios, si se gustan mucho se casan¨.

En ese momento la interrumpí y le pregunte: ¿Y luego? -A lo que ella sin pensarlo dos veces contestó: ¨Pues se divorcian¨.
Solté la carcajada y le volví a preguntar: ¿Y luego? –Veloz me contestó: ¨Pues vuelven a comenzar¨.

Después de la comida me quedé con la sensación de que no estaba tan chistoso que la nena pensara que todo era así, que las relaciones pasaban de casarse a divorciarse como el ciclo natural del amor. Me sentí mal hasta de haberme reído, pero es normal con todo lo que está viviendo.
Al mismo tiempo pensé que me encantaría que no fuera codependiente y viviera aferrada a alguna relación, no quiero tampoco que piense que no está bien divorciarse y que aguante malos tratos.

¿Será mejor tener esa visión de que si no funciona lo suelto así de fácil?

Siento que nos hemos vuelto un poco flojos en eso de las relaciones; “No me gusta equis cosa… Nice to meet you¨.  “No contestaste como yo quería… Nice to meet you, bye¨.
Queremos que todo se acomode a nosotros y no tenemos las ganas de trabajar por una relación. Es más fácil tirar las cosas que componerlas a eso es lo que voy.

Si hay algo que no me gusta del otro, lo hablo, negociamos y viceversa. En todos los matrimonios hay etapas difíciles; pues entonces vamos a buscar la solución: ir a terapia, trabajar por la relación, en lugar de decir: ¨Muchas gracias por todo” (en el mejor de los escenarios) o ¨Me consigo a otra/otro que llenará el vacío que siento contigo” (como generalmente sucede).

Días después de esta comida hable con mi hija, le dije que las relaciones no tienen por qué terminar en un divorcio, al contrario esa es la última opción. El matrimonio es algo que se construye diariamente, le puse el ejemplo de mis papás que duraron 23 años juntos y el de sus abuelos que ya van a cumplir 45 años de casados. Mencioné a otros matrimonios que conoce porque son papás de sus amiguitos. Y también le dije que el divorcio es una opción después de haber agotado otras. Volví a recordarle que la decisión es de los adultos nunca por culpa de los hijos, ellos siempre van a estar en el top del corazón de los padres.

Y que el volver a comenzar no es tan sencillo, hay que conocer bien a la persona, aceptarlo con defectos y virtudes por igual y que es imposible cambiar a la persona. El único ser sobre el cual tenemos poder y control es sobre nosotros mismos. Esos cuentos en el que el príncipe llega y es perfecto no son reales. Hay que luchar por nosotros, amarnos a nosotros mismos, antes de aspirar a querer a otro ser. Y cuando por fin aparezca será no para ser salvados sino para compartir todo lo que somos y divertirnos en el camino.

(Bueno este último párrafo se lo diré cuando esté en la prepa)

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