Independiente

El sábado pasado fui a un bautizo con mi hija. Ella siempre que salimos carga una bolsa con juguetitos por si se aburre del brincolín o si conoce amigas comparte sus pertenencias. Pero ahora me llamó la atención que llevó como $40 pesos en moneditas; yo muy respetuosa de sus cosas no le pregunté para qué llevaba dinero.
El lugar estaba hermoso, había mesa de dulces, barra con todas las bebidas y a media tarde a la nena se le antojó un refresco de naranja. Le dije que fuera a la barra y pidiera un vaso; rápida me contestó: ¨Ya fui y me dijeron que no hay pero encontré una máquina de refrescos y voy por una lata.
Ni crean que me pidió permiso o dinero, ella sacó de su bolsita $10 pesos y fue a comprar su Fanta.
Regresó feliz y me encargó su refresco para seguir jugando con amigos.
En ese momento me cayó un veinte enorme: ¨¡Qué increíble que ella sea independiente! Y deseé que toda su vida fuera así de segura y económicamente solvente para que ella tome sus decisiones, sin pedirle permiso a nadie.
En febrero para el día del amor y la amistad me pidió una casa de muñecas de American Girl (si no las conocen, dense una vuelta por Palacio de Hierro, son carísimas), el caso es que le dije que no tenía dinero. Mi hija sin hacer drama comprendió la situación y se propuso vender dulces a los vecinos e iba a pedir permiso de vender en la escuela para juntar dinero y al final del año comprar la casa de la muñeca exploradora.
Otro gran aprendizaje a muy tierna edad, saber que para conseguir algo tienes que trabajar; buscar la forma de generar dinero y tener una meta. Mi mamá le compró unas paletas de corazón que vendió antes del 14 a los vecinos y a su hermano (quien todavía le debe $15 pesos).
El caso es que necesitamos enseñar a nuestras hijas a ser autosuficientes, a no depender, a que se valore su trabajo y sea remunerado. Que si se casa y puede dejar de trabajar, está padrísimo, pero que su esposo también comprenda que es un trabajo de tiempo completo y lo valore.
Cuando sea adolescente siempre le recomendaré que lleve dinero, pues eso puede hacer la diferencia entre tomar la decisión de irse de cualquier lugar en el momento que lo decida (Gracias a Dios por la aplicación de uber) y no quedarse por compromiso con un chavo que la invita y tiene que estar con él a la fuerza.
O en el último de los casos que no tenga miedo de divorciarse por miedo a la inseguridad económica. Como me lo dijo una amiga hace poco: ¨Nunca pensé en aguantar malos tratos por miedo a que no me diera dinero, tenía trabajo y con la mano en la cintura me divorcié¨.
El dinero es poder y hay hombres que lo usan como medio de control, lo cual es claramente violencia contra la mujer. Muchas de nosotras nos vemos sometidas por parejas que demeritan nuestro trabajo en la casa: ¨No haces nada, no me pidas nada¨, no tenemos acceso a las cuentas ni al dinero que ingresa el jefe de familia.
El dinero es un tema importantísimo que tristemente puede generar rupturas, por lo mismo les recomiendo que hablen con sus hijos, edúquenlos para que en un futuro sean independientes, tengan un respaldo ​y que ahorren para momentos de crisis como una enfermedad o para el retiro. Que lo usen inteligentemente, que lo disfruten pero que nunca se dejen manipular por alguien que los quiera controlar con él.
Por el momento disfrutaré que mi hija ese día usó su dinero para obtener algo que deseaba y hasta me prestó para darle propina al valet.

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  1. Cada día me sorprende los pequeños grandes detalles que tiene tu hija. Es una de las niñas más seguras de si mismas, me queda claro que la equidad de género en su cabeza es una realidad y te felicito por criar a un par de chiquillos tan buenos, agradezco tenerlos como amigos de mis hijos.

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