Hacer la diferencia

Complicarme la vida parece ser un gusto recurrente en mi, así que hace año y medio que la vida dio una vuelta de tuerca, que no esperaba, tuve que replantearme el futuro y un proyecto de vida estrictamente personal, decidí que haría algo que tenía años queriendo hacer y que no había encontrado los medios ni el tiempo ni el espacio para prepararme: Doula posparto ¿juat? Ok, Asesora Posnatal.

¿Eso con qué se come? Me preguntan algunos valientes, otras nomás se quedan con cara de “ah qué bien” sin atreverse a preguntar ¿Qué significa doula posparto?

Básicamente mi trabajo consiste en acompañar a las mujeres que se acaban de convertir en mamás, particularmente durante las primeras semanas después del parto. Este acompañamiento no es solo un tema de asistencia física, tampoco es que me convierta en la nana de los bebés o en la enfermera de las mamás.

Pareciera que el parto es el momento estelar de ser mamás, pero no, el parto apenas es el disparo de salida de lo que conocemos como maternidad, y por más rudo o largo que pueda ser un trabajo de parto, es solo un evento, es algo que tiene fecha de caducidad, en cambio la crianza es algo que no acabará nunca y el posparto es un period clave para conectar con nuestros bebés y ajustarnos a nuestra nueva vida de madres.

Y justo por eso amo tanto mi trabajo, porque es en estos días en que las mujeres descubrimos muchas fortalezas, porque me permite ver la transformación en mujeres ponderosas, valientes, porque aunque tengan todas las dudas del mundo cada día libran batallas y es cuando aprenden a escuchar sus fortalezas como nunca antes.

Ser mamás no es algo que podamos aprender en la teoría, solo lo aprendemos cuando tenemos al crío en los brazos y hasta ahora no he conocido a ninguna que esté preparada al cien por ciento para ese “choque de trenes” que significa la maternidad.

Así que mi trabajo es cacharlas emocionalmente. Mi trabajo es decirle a cada nueva mamá que no está loca por sentirse abrumada ante la responsabilidad de cuidar a un bebecito que depende de ella al cien por ciento. Mi trabajo es abrazar a esas mujeres para que puedan llorar a gusto sin sentirse criticadas por hacerlo. Mi trabajo es convencerlas de que son buenas mamás a pesar de todos los miedos y las dudas.

Mi trabajo es estar, pararme junto a ellas, sonreírles y decirles que “esto también va a pasar”.

¿Que por qué hago esto? Porque yo viví tres pospartos sin nadie que me dijera nada de esto y entonces pensé que ninguna mujer debe pasar por este momento sola. Muchas tuvimos/tienen la suerte de tener una pareja que comparta estos momentos, pero lo cierto es que ellos también viven su propio proceso de ajuste y muchas veces no saben cómo ayudarnos y otras más no entienden el proceso que vivimos y así resulta imposible empatizar.

De hecho, mi trabajo no es solo apoyar a las mamás, sino que consiste en ayudar a las familias a acoplarse a los cambios que requiere su nueva vida con un bebé, fomentar el apego y fortalecer el vinculo entre mamá/bebé/papá.

Así que sí, aunque no sea un trabajo diario de oficina, aunque no representa un ingreso fijo, aunque a veces tengo más incertidumbres que certezas, amo mi trabajo y mucho porque hasta ahora no ha habido una sola visita sin que antes de salir vea la sonrisa de las mamás, porque tengo el privilegio de ver como se empoderan las mujeres al convertirse en madres.

Amo mi trabajo porque la posibilidad de ser y hacer una diferencia en la vida de otras mujeres es todo un privilegio. ¡Gracias!

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