Miedo a la diferencia

El otro día pedí un Uber y me sale el siguiente mensaje: “Tu chofer es sordo o tiene dificultades para oír, cuando llegue te mandaremos instrucciones precisas”.
Confieso que al principio me brincó la duda de cómo nos íbamos a encontrar, mi casa está en unas calles estrechas y la numeración está fatal, pero nada que no se pueda solucionar; opté por salir a la calle antes para hacerle señas y que me pudiera encontrar.
Mientras me dirigía a la puerta reflexioné sobre la maravilla que una empresa dé oportunidad a personas con discapacidad de desarrollarse y ser productivos.
Antes de llegar a la puerta recibo una llamada, número desconocido y me dice: “Señorita (se agradece) Irene, soy su chófer de Uber ya estoy aquí en la calle pero no encuentro su número”. Le contesto que voy caminando a la calle y que en un momento lo veo; colgué y pensé “¡MILAGRO!” Habla y escucha, Santa Irene de Uber.
Subo al coche y noto que el señor además de amable es muy platicador. Iniciamos el viaje y me pregunta si me llegó un mensaje advirtiendo que es sordo, asiento con la cabeza y me dice:  “Hace una semana y media que está apareciendo esa leyenda cuando confirmo el viaje, obviamente es un error y ya mandé a la oficina correos electrónicos para que lo corrijan, pero me imagino que los compañeros están muy ocupados porque no lo han hecho”.
Le dije que ignoraba que Uber aceptara personas sordas, y también le mencioné que me parecía bien que lo hicieran, al terminar de escucharme me dijo: “Pero no sabe cuántas cancelaciones he tenido por ese mensaje, a la gente me imagino que le da miedo”.
Me quedé fría, sólo le dije: “No lo entiendo”.
El resto del viaje pasamos debatiendo sobre el por qué de la discriminación, de la ignorancia y del miedo que nos genera tratar con personas diferentes.
Llegamos a la conclusión de que no estamos preparados o educados para tratar a personas con alguna discapacidad.
Falta educación, tolerancia y apertura. Los dos nos declaramos igualmente ignorantes pero no tanto como para cancelar un viaje y dejar de apoyar a alguien que quiera ser productivo e independiente.
Les ruego que la siguiente vez que pidan un Uber y les aparezca la misma leyenda, tomen el viaje y venzan sus miedos a la diferencia y a lo desconocido, pueden llevarse como yo una grata sorpresa.

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