Adiós a la secundaria

Escribo esto a contrarreloj con 9% de pila esperando que mis dedos se muevan a la misma velocidad que los pensamientos en mi mente.
El próximo fin de semana mi hijo tiene su fiesta de graduación de secundaria ¿Dónde quedó ese bebé cachetón que jugaba a los carritos y veía Bob el constructor?
Pasó rapidísimo, se me fue de volada y ahora quisiera poner pausa a esta vertiginosa etapa.
Cuando oigo a los papás quejarse y decir: “Ya quiero que crezca, que hable, que camine, que sea grande o similar”; generalmente si es alguien conocido o de confianza le digo: “Disfruta, se pasa rapidísimo, esto es lo más pesado pero es muy bonito”. Y para mí digo: “¡Aprovecha! Esto no volverá y lo añorarás más tarde”.
Han de decir pobre Irene con hijo adolescente y no; aplico lo que le digo a terceros y lo disfruto, disfruto sus reclamos, sus enojos, claro me enoja también, discutimos pero en el fondo sé que es parte de esta etapa, retar a la autoridad e ir descubriéndose como un individuo independiente y autodeterminado.
Quisiera que así como a mí me contesta, se defienda de quién le quiere ver la cara y que luche por sus derechos; que cuando vea un acto de injusticia reclame como cuando lo llevo al Kumon. Quiero que aprenda a defender su punto de vista ante su jefe o un cliente, con respeto, pero que tenga sus convicciones claras y su seguridad fuerte.
Este texto va para todas las mamás que desearon que sus hijos crecieran rápido, les digo que todavía pueden frenar algo el tiempo y pasar más tiempo de calidad con su adolescente, investiguen qué les gusta y aprendan de ello, díganle que los quieren cuando  estén los dos solos (porque les da oso que alguien más los vea) y abrazenl@, estén a su lado calladas pero presentes.
Y si quieren abrir la comunicación con ustedes aprovechen para dar su opinión o guía, demuestren con bases lo que les enseñan. Ahora mamás se darán cuenta de eso que te dicen sobre educar con el ejemplo, es real.
Enseñen a sus hijos a ver, a observar, a no creerles a ustedes o a otros, sino a que lo comprueben con acciones y que si quieren respeto ellos deben ejercerlo también.
Enseñen que las consecuencias de sus acciones no sólo los afecta a ellos sino a su alrededor; necesitamos adolescentes que respeten, incluyan, debatan y sean responsables.
Hablemos de los peligros pero también de los retos y oportunidades que se les van a presentar.
Enfaticen en que ellos deben de resolver, en los trabajos buscan solucionadores, los que piensan en alternativas; mamás no les resuelvan a sus hijos a menos que les pidan ayuda.
Déjenlos que se equivoquen, que toquen fondo y eviten el: “Te lo dije”, reconozcan sus habilidades y respeten sus diferencias, es tu hijo, pero no puedes vivir su vida.
Apoya pero no lo ahogues, abraza pero no invadas y agradece cada día que te permita estar acompañándolo en su camino.

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  1. Wow, totalmente cierto, La de 19 eligió independizarse hace tres meses ya, y aun me pregunto si tiene los cimientos suficientes, aun me quedan las de 12y 13 años , así que a seguir con todo , Saludos

  2. Siempre los veremos pequeños, pero qué bueno que la mayor ha decidido probar suerte y para los pequeños es un gran ejemplo. El trabajo de nosotras es formar individuos independientes, así que lo has hecho bien!

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